FRENTE POLISARIO Y CRÍMENES DE LESA HUMANIDAD

Ahmed Bujari, portavoz de los verdugos

Nadie como Ahmed Bujari fue capaz de elevar el tono de la amenaza al encuentro de los pesqueros que faenaban en aguas canario-saharauis hasta cotas tan elevadas, haciendo gala de un carácter desafiante, provocador y directo, que no dejaba a nadie indiferente.

Ahmed Bujari, portavoz de los verdugos
Advertencia de Ahmed Bujari a España en nombre del Frente Polisario de la que da cuenta el Diario de Las Palmas en su edición del 24 de noviembre de 1977.
Advertencia de Ahmed Bujari a España en nombre del Frente Polisario de la que da cuenta el Diario de Las Palmas en su edición del 24 de noviembre de 1977.

La capacidad diplomática de Ahmed Bujari pero, sobre todo, su origen mauritano y la influencia de su tribu, le colocaron en el aparato de relaciones internacionales del Frente Polisario. Éste inicia su campaña de amenazas en abril de 1977, tras el ametrallamiento del pesquero tradicional Pinzales, en el que su cocinero, Hilario Sánchez, resultó herido grave. "No garantizamos la vida de los que transiten por el Sáhara o sus aguas territoriales. Muy poca gente creía que podíamos hacer ataques por mar, pero hoy se ha de saber que somos capaces" (ABC, 15 de abril de 1977).

La ratificación del acuerdo pesquero hispano-marroquí de 1977 fue calificada por Bujari como "una declaración de guerra ante la cual sólo queda la opción militar". "Con este acuerdo pueden quedar muchas familias huérfanas. Que (los pescadores) elijan entre el hambre o la orfandad" (Diario de Las Palmas, 7 de febrero de 1978). La violenta amenaza le valió su expulsión del territorio español.

La ratificación del acuerdo pesquero hispano-marroquí de 1977 fue calificada por Bujari como una declaración de guerra ante la cual sólo queda la opción militar

No se conocen los términos por los cuales se volvió a aceptar la presencia de Bujari en España. A él correspondió explicar en Madrid la vinculación del Frente Polisario en la matanza de siete pescadores canarios del Cruz del Mar, a finales de 1978. Tras la tregua implícita entre Madrid y Tindouf, acordada en diciembre de 1980 después del secuestro de 38 pescadores, Bujari anunciaba, en marzo de 1984, la ruptura del diálogo con el PSOE, al negarse el gobierno de Felipe González a reconocer a la denominada República Árabe Saharaui Democrática (RASD). "Optar por Marruecos es optar por la guerra", declaraba entonces Bujari (Diario de Avisos, 21 de noviembre de 1984).

Las agresiones contra embarcaciones recomenzaron semanas después, con los ataques a los pesqueros Carmen de las Nieves y Peixe do Mar. En septiembre de 1985, los independentistas saharauis asaltaban el pesquero Junquito, asesinando a un tripulante y secuestrando al resto, y ametrallaban la patrullera de la armada Tagomago, resultando fallecido un militar. "Si es preciso buscar un culpable tendremos que pensar en la imprudencia del pesquero", declaraba Bujari al ABC tras el enésimo incidente, añadiendo que "podríamos haber saldado el incidente no dejando testigos y aniquilando incluso a la patrullera".

Si es preciso buscar un culpable tendremos que pensar en la imprudencia del pesquero, declaraba Bujari al ABC, añadiendo que podríamos haber saldado el incidente no dejando testigos y aniquilando incluso a la patrullera

La firmeza de la respuesta española, lejos de arredrar a Bujari, lo animó a decir que "una respuesta dura del gobierno de Madrid será respondida con otra aún más dura, y eso es un círculo muy peligroso" (La Provincia, 28 de septiembre de 1985). A consecuencia de este ataque, calificado entonces como "acto terrorista" por el ejecutivo español, los responsables del Frente Polisario fueron expulsados de España, siendo cerradas todas sus oficinas.

El Frente Polisario continuó ametrallando embarcaciones españolas. En junio de 1986, dispararon contra el pesquero Andes, con un fallecido. En septiembre le tocó el turno al Puente Canario, con otro tripulante muerto. Las amenazas de Bujari pusieron en el punto de mira de las ametralladoras del Polisario no al ejército marroquí, sino a civiles cuyas opciones de vivir pasaban por trabajar en el mar.